“Este liceo ya tocó fondo”, así se expresa toda la comunidad liceana ante los problemas que se presentan; pero la pregunta es: ¿qué se va a hacer al respecto? Pues está claro, y así lo hemos visto, se empezó a “exigir” el cumplimiento del Reglamento Interno del Liceo, pero ¿a quienes?, a los alumnos de los cursos buenos que asisten al liceo a educarse, los cuales se pueden contar con una mano. Todos ven como los inspectores, profesores y auxiliares exigen un buen comportamiento y un uniforme adecuado a los verdaderos “estudiantes”, pero a los delincuentes que vienen al liceo a pasar el tiempo, robar, fumar cigarrillo y destruir el inmobiliario, no se le dice nada, es más, se le respeta. En vez de que se proteja a los pocos estudiantes que quedan y que “salvan” la vida de este liceo, se le reprime ante cualquier falta.
Es fácil decir que va a pasar una semana y todos se van a olvidar del reglamento. Todos los día se ve a verdaderos delincuentes dentro del establecimiento, los cuales ingresan cuando quieren, con la vestimenta que quieren y hacen lo que quieren, sin que nadie le diga nada, y se nos dice que nosotros debemos recriminar a esas personas, como que nosotros fuéramos los culpables y tuviéramos que adoptar una función de inspector, si en realidad nosotros asistimos al liceo a educarnos, a aprovechar los excelentes profesores que tenemos, pero en cambio, tenemos que estar diciendo al personal administrativo y codocentes, cuál es su trabajo y que por favor lo cumplan.
Estoy bastante preocupado, ya que egresare este año de 4º, en el peor momento del liceo, y así será recordado, “como la promoción que egresó en el peor año”. Tal vez se tomen soluciones, pero ¿cuando?, el ¿próximo año?, eso a mi no me sirve, yo egreso este año y quiero salir orgulloso de mi liceo.
Actualmente todos se pasan la pelota, todos dicen que no son los responsables de dar la solución, pero aquí todos tenemos la culpa, hasta el DAEM, que para ellos, el liceo es solo una pérdida de dinero, tratan de llenar las salas como se pueda, pensando en tener más matriculas, sin darse cuenta el tipo de personas que invitan a participar de la “comunidad liceana”. Unas de las soluciones que adoptó el DAEM hace 3 años, fue que el liceo recibiera mujeres, pero las verdaderas estudiantes no son más de 10, y todas las demás son al igual que sus compañeros, verdaderas delincuentes. Otra de las soluciones por la baja de matricula, fue unir cursos, pero la estupidez de el personal administrativo es tanta que de los pocos cursos buenos que tiene, los unen, perjudicando directamente en el rendimiento. Obviamente mi curso no se quedo de brazos cruzados, y solucionamos el problema a tiempo.
No sacamos nada con exigir al gobierno una educación de calidad, multicanchas, comedores y más raciones alimenticias, si el ambiente en el liceo no es el más adecuado para formar personas, es más, este liceo se ha convertido en una fábrica de obreros, que a los profesores ni al personal administrativo le importa. Aún más increíble es que ni obreros buenos se crean en este liceo, ya que al permitir que el alumno llegue a la hora que desee, al momento de trabajar, hará lo mismo y cuando el jefe le pregunte porqué llega atrasado, el obrero le dirá, “así me enseñaron en el liceo”. Otro ejemplo claro es durante el desayuno que entrega la JUNAEB, cuando los delincuentes de este liceo, golpean, insultan y no respetan la fila para ingresar al comedor, esas personas, en su futuro, cuando tengan que ir al banco o estar el la fila para pagar en el supermercado, harán lo mismo, y su respuesta será: “así se me enseño en el liceo”.
Es increíble como se desperdicia buenos alumnos, los de primer año llegan con sus sueño de lograr un buen futuro, pero se le aniquila por culpa del ambiente del liceo, en donde está expuesto a la delincuencia, las drogas y el alcohol. Pueden llegar alumnos que tienen cualidades excelentes, como guitarristas, poetas, pintores, científicos, deportistas, todos ellos que representan a nuestro liceo, lo único que finalmente obtienen es un “gracias” del profesor encargado y nada más, ningún reconocimiento por su desempeño, así el alumno pierde el incentivo y se dedica a delinquir y a continuar con el ciclo del liceano.
Aquí todos tenemos la culpa:
· Los profesores por no pasar una correcta asistencia, por no mandar donde el inspector o citar al apoderado a quienes no cumplen con el reglamento; por no adoptar resoluciones en sus consejos de profesores sobre los problemas diarios que tiene este liceo.
· Los inspectores por una razón tan básica como que hagan su trabajo, el cuál no creo que sea necesario nombrar.
· Los auxiliares, por permitir el ingreso de cualquier delincuente al establecimiento y más aún por establecer relaciones de amistad con ellos.
· El personal administrativo y el Director, el cual no quería mencionar, por que considero que se supone que no es necesario que un alumno le diga cuales son sus deberes y cuales son los problemas del liceo, los que debe conocer desde hace mucho tiempo.
· Nosotros mismos, los estudiantes, por no haber alzado la voz desde un principio y haber permitido que nuestro liceo se convierta en un centro de menores.
Por supuesto que hay profesores, inspectores y auxiliares que cumplen su trabajo, pero son demasiado pocos para que el ambiente del liceo sea el de un recinto educacional.
Todo lo que acaba de leer, seguramente ya lo sabía, y no hizo nada al respecto, pero ahora es el momento que se de cuenta de cómo se juega con el futuro de los estudiantes, que cada año egresan y continúan su vida siendo delincuentes u obreros, cuyos hijos asistirán al liceo, tal vez para convertirse en técnicos profesionales, ya que si todo continua igual, la única esperanza de salvar este establecimiento es convertirlo en un colegio técnico profesional, de los cuales sobran en esta ciudad.
J. Rodolfo Benítez Ferrada (JPPD)
Estudiante del 4ºB
Liceo coeducacional Narciso Tondreau
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